Friday, June 28, 2019


Ana Rozembaum, Maximo Kogan y Beatriz Zelcer estuvimos compartiendo con Luis Kancyper una de sus ultimas actividades en la APA, el "Cafe Psicoanalítico".

Como el tenia el don de generar climas que podríamos rotular como mágicos logró, a través del trabajo conjunto, que tendiéramos lazos muy fuertes entre nosotros.

A partir de ahí y considerando su fructífera trayectoria psicoanalítica quisimos recordarlo con todos ustedes.

Este blog se abrió para que todo aquel que lo desee pueda expresar una reflexión, un pensamiento, una anécdota, un recuerdo con respecto a su relación con Luis. 

7 comments:

  1. ..."Fue un escritor comprometido, que trabajó profundamente consigo mismo para elaborar un intenso duelo, del cual nos quedan sus ideas como profundo legado. Pero sobre todo nos queda su humanidad,ese modo de escuchar que invitaba a contar, su interés afectuoso en el otro, su cercanía atenta y respetuosa. Para los que tuvimos la suerte de estar cerca nos queda la alegría de los momentos compartidos y la tristeza de su pérdida. Tuvo una muerte dulce, algo que dicen, solo toca a las almas buenas..."(del homenaje de Claudia Boresztejn)

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  2. ..."Creo guardar a Luis en mi, en ese diálogo infinito, al cual le faltará la mirada atenta de sus ojos tiernos, con esa curiosidad benévola e interesada en el otro, que era su actitud característica, como lo era la calidad de su escucha, que uno sentía cuando se le hablaba. Creo que en su vincularse estaba entramado el reconocimiento de la alteridad y el cuidado del irreductible secreto de uno y otro que es la base misma de la relación de amistad. Arte de la distancia y del deber de reserva, estimulando al mismo tiempo con su calidez juguetona,estimulando al mismo tiempo, con su calidez juguetona, la intimidad, pero no lo fusional..."(de una carta recibida de Mónica Horovitz)

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  3. Esther Romano
    Un domingo se fue Luis.
    Guardo su presencia dentro mío como si nunca se hubiera ido, con vivencias de lo esencial de la noción de vida eterna…
    Extraño, eso sí, los desayunos en días como hoy en que Luis me hubiera nutrido con comentarios sabrosos desde sus reflexiones teológicas o asociaciones literarias.
    Un cielo límpido, e irrumpen recuerdos de nuestros primeros tiempos de amistad. Cuando se hizo aún más colorida nuestra relación “del Lanús” con la atención de pacientitos. Fue la coincidencia azarosa en un barco que abordé en el verano del 68 en Río de Janeiro, Luis regresaba desde Israel con Judith. Nuestra amistad se selló en charlas contemplando el vaivén de las aguas, los relatos sobre las experiencias del Israel de esos tiempos. El racconto de trozos de su infancia, su adolescencia, la atracción por el teatro colorearon nuestra relación.
    Años más tarde en APA en intercambio sostenido, se fecundaron semillero de ideas afianzándose en su decir sobre la amistad como hermandad elegida…

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  4. Hice varios seminarios con Luis, todos de mucho aprendizaje. Era muy buen docente, si alguien estaba callado o pensativo, le preguntaba qué estaba pensando. Desplegaba en las clases sus dotes actorales también: en una clase que estábamos distraídos golpeó el escritorio y nos atrajo la atención. Cuando terminaba el seminario, nos decía que sigamos en contacto con los compañeros y así fue que estamos todos comunicados.. Junto a Beatriz Zelcer, publicamos en conjunto un artículo en la Revista Moción co la propuesta de Luis de escribir algo a partir de una frase de Freud. Nos estimulaba a escribir, a pensar creativamente. También hacíamos cine debates en casa de Beatriz. Todo en un ambiente de mucho afecto, respeto y compañerismo además del alto nivel de análisis y estudio.. Es parte de mis 'padres psicoanalíticos'.. Su recuerdo es imborrable.

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  5. Con Luis hemos compartido el inicio de nuestra formación en APA. Participamos también en distintos eventos dentro y fuera de APA. Siempre admiré y valoré su desarrollo profesional y personal y su su calidad de persona. Lo tendré siempre presente y lo recordaré con mucho cariño.

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  6. Cómo me moviliza hablar de Luis Kancyper o Leibele como yo lo conocí… ¿Cómo conectar dos períodos de su vida que tuve el privilegio de compartir?
    Fue hace más de treinta y cinco años cuando él era joven y yo una niña, que compartí con Luis alegrías, reuniones, comidas, fiestas, sol en compañía de nuestras familias. Qué hermosos recuerdos! Y si como Luis decía la patria es la infancia, él forma parte de mi patria.
    Los años fueron dando cuenta del camino a seguir y la influencia de Luis en mí, intacta. Él, tan joven ya era Kancyper.
    Creció él, crecí yo y en mis visitas a Buenos Aires supervisando con Luis se fue configurando en mí una manera diferente de mirar a mis pacientes y a mí misma. Su claridad, creatividad, sencillez.
    Su identidad judía que llevaba en la piel y que transmitía permanentemente. Su compañera de ruta, Judith siempre presente.
    Quisiera contarles brevemente el intercambio en dos de mis supervisiones. Dos palabras; melones y Oz.
    Frente a mi gran preocupación en relación a un paciente me contó como si fuera un cuento cómo tenía que seguir avanzando con la seguridad de que con el movimiento las cosas se acomodarían como los melones amontonados en un camión que se mueve.
    Y cómo a partir de entender el significado del nombre hebreo Oz (fuerza, poder), podría comprender mejor el caso de otro paciente en el que lo que resaltaba era la contradicción entre las expectativas de los padres y el no poder poder de Oz. Simple, profundo y revelador. Ver desde otro lugar. Gracias Luis ayer, hoy y siempre.
    Irina Janowski.

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